Falta de vivienda adaptada

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Falta de vivienda adaptada y  accesibilidad a los edificios

Una vivienda adaptada a las necesidades de las personas mayores les permite moverse en un entorno seguro y prolongar su autonomía. El primer paso consiste en eliminar obstáculos, como los que se encuentran en los accesos de tantos edificios.

No hay duda, España será un país envejecido dentro de pocas décadas. En la actualidad, las mujeres españolas son las más longevas de Europa, con más de 85 años de esperanza de vida al nacer. La esperanza de vida está creciendo de manera espectacular, a un ritmo de unos tres meses y medio cada año, de forma que cada cuatro años se gana uno, según un estudio del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona.

A este ritmo, los que hoy nacen podrán aspirar a cumplir los 100 años de edad. Los demógrafos se preguntan si tiene sentido seguir poniendo el límite de «persona mayor» en los 65 años, edad a la que hasta ahora se consideraba que se empezaba a envejecer y nos jubilábamos oficialmente. Pero estas cifras están siendo superadas.

Según las proyecciones que realiza el Instituto Nacional de Estadística, el aumento de la población mayor de 65 años en España en los próximos años va a ser extraordinario, sobre todo cuando los nacidos en la época del babyboom (en las décadas de 1960 y 70) alcancen la edad de jubilación.

De seguir con las tendencias demográficas actuales, con las tasas de natalidad más bajas de la historia y si los flujos migratorios no son favorables, en España descenderá el total de la población. Así pues, habrá menos personas viviendo en España y el porcentaje de personas mayores, en especial los mayores de 80 años, irá en aumento. El envejecimiento de la población supone todo un desafío para la sociedad si queremos cumplir años en el mejor estado de salud posible y con buena calidad de vida.

En OCU-Compra Maestra han iniciado una serie de artículos dedicados a la vivienda de las personas mayores con la idea de que sus casas puedan ser mejoradas y adaptadas a sus limitaciones físicas.

En este primer capítulo abordan el gran problema de las barreras arquitectónicas de acceso a la vivienda. En los siguientes capítulos se adentraran en las diferentes estancias de la casa y presentaran algunas ayudas técnicas que existen en el mercado para hacer la vida más fácil.

Muy pocas viviendas están adaptadas a las necesidades de los mayores.

Las personas suelen desear envejecer en su propia casa, incluso cuando su salud está deteriorada. Pero forma parte de nuestro día a día que los mayores se trasladen a vivir con su familia (tal vez lejos de su pueblo natal) o a una residencia, no pocas veces obligados porque su casa no reúne las condiciones necesarias para que puedan seguir viviendo en ella, en especial si están solos y sufren alguna minusvalía. Abandonar la casa resulta un acto traumático, sobre todo si lo hace sin posibilidad de retorno.

Las características de su vivienda terminan siendo decisivas para que pueda permanecer en ella manteniendo una buena calidad de vida. Cuando la vivienda está adaptada a la persona mayor, puede permitirse llevar una vida independiente en un entorno seguro, donde el riesgo de caídas sea pequeño, sin trabas para entrar y salir de casa, manteniendo sus relaciones sociales. Por el contrario, si la vivienda no es acogedora ni cómoda, puede convertirse en un factor agravante de la fragilidad del mayor, incrementar su soledad y los niveles de dependencia. Según datos del sector, el porcentaje de viviendas adaptadas en España era en 2010 de alrededor del 9% del parque total de viviendas, un dato que nos muestra a las claras la pobre realidad.

Atrapados en su propia casa.

Vivir en una casa con escaleras y sin ascensor puede resultar determinante para que una persona mayor termine recluida en su propio hogar intentando salir a la calle lo mínimo posible para evitar riesgos de caídas. Un estudio sobre la vivienda de las personas mayores realizado por el CEAPAT (Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas) recoge las quejas de los mayores en relación a los obstáculos que encuentran para salir de su casa a la calle:

Eliminar barreras es obligatorio si el coste por vecino no supera en doce veces su cuota ordinaria mensual

En el acceso al portal, destacan los peldaños aislados, escaleras, ausencia de rampas e iluminación deficiente, además de suelos deslizantes y elevada dificultad para abrir la puerta del portal por su peso y por la incomodidad de las cerraduras. Dentro del portal, los escalones hasta llegar al ascensor suponen un hándicap.

La accesibilidad de los edificios de viviendas es un derecho de los ciudadanos

El acceso a los buzones también presenta dificultades. El diseño de las escaleras es muy mejorable: los escalones suelen ser demasiado altos, las escaleras estrechas, sin descansillos y sin pasamanos continuos a ambos lados, la iluminación insuficiente y el pavimento peligroso cuando está mojado. En los pocos casos en que se ha hecho obra para poner rampas, los entrevistados indican que la rampa tiene una pendiente excesiva y difícil maniobrabilidad debido principalmente a que se ha construido en un espacio insuficiente. En su mayoría tampoco disponen de ascensor, pero quienes lo tienen se quejan de
que la cabina es demasiado pequeña e incómoda. Y, además, se avería con demasiada frecuencia.

Poner un ascensor cuesta entre 40.000 y 100.000 euros

La Ley de Propiedad Horizontal, que regula todo lo relativo a las comunidades de propietarios, reconoce los derechos a la conservación y a la accesibilidad de los edificios. Los vecinos suelen ser conscientes de la necesidad de mantener los edificios en buen estado pero no tanto de que se respete la accesibilidad.

En la actualidad las comunidades de propietarios tienen la obligación de ejecutar las obras necesarias para eliminar barreras arquitectónicas cuando lo solicite un vecino copropietario mayor de 70 años u otro copropietario en cuya vivienda o local viva, trabaje o preste servicios voluntarios alguna persona mayor o con discapacidad. Ahora bien, hay actuaciones sencillas, como colocar una barandilla o ensanchar una puerta, mientras que otras son técnicamente complicadas y caras, como instalar un ascensor, obra que difícilmente podrá afrontar una comunidad de pocos propietarios y escasos ahorros: para hacerse una idea, un ascensor cuesta unos 15.000 euros, pero la obra puede suponer de 40.000 a 60.000 euros si hay hueco de escalera, y por encima de 100.000 euros si no lo hay Los legisladores, conscientes de ello, han puesto un límite en la obligatoriedad de la eliminación de la barrera arquitectónica:

Si el importe de la obra repercutido a cada propietario no sobrepasa el coste de 12 mensualidades ordinarias de gastos comunes, debe realizarse y ni siquiera se necesita acuerdo previo en la junta de vecinos. Pero si el importe supera este coste, la comunidad solo estará obligada si así lo acuerda la mayoría (mitad más uno) de los propietarios.

Es también obligatorio en caso de que el importe que exceda de las 12 mensualidades sea asumido por la persona que ha solicitado la obra o por la junta de propietarios si así se aprueba. Una vez decidida o aprobada la ejecución de la obra, todos los copropietarios tienen la obligación de contribuir en su coste.

La supresión de barreras arquitectónicas origina muchas disputas en las comunidades de vecinos: en mayo próximo publicaremos en nuestra revista hermana Dinero y Dere chos un artículo con esta temática.

NIEVES PEINADO ARQUITECTA DEL CEAPAT Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas

Nuestra casa es el entorno más cercano e íntimo que habitamos y debe ser accesible, es decir, un entorno seguro y que se ajuste a nuestras necesidades y a las actividades que en él llevamos a cabo. Deberíamos asegurarnos de que esta condición se mantenga a lo largo de nuestra vida.

En el CEAPAT trabajamos para que «permanecer en el hogar» sea posible cuando envejecemos o nuestras capacidades se ven afectadas. Llevamos 25 años asesorando a las personas que lo solicitan. Un equipo de profesionales multidisciplinar propone las actuaciones y los productos de apoyo necesarios para la mejora de la accesibilidad de los edificios de viviendas, así como de los hogares.

La sociedad es cada día más consciente de la importancia dela previsión y planificación ara mejorar la calidad de las viviendas, y asume las obligaciones que ello conlleva.

El ser proactivo y buscar soluciones antes de que las dificultades se presenten nos asegura un futuro mejor. Aun siendo así, nos encontramos con comunidades de vecinos envejecidas o con escasos recursos económicos o de gestión, con dificultades para actualizar sus viviendas o con soluciones no contempladas en el ordenamiento de las ciudades.

Por ello la garantía de disfrute de una vivienda digna y adecuada para todas las personas, tal como se recoge en nuestra Constitución, debe ser una responsabilidad compartida entre los ciudadanos y los poderes públicos. Las políticas de vivienda deben garantizar y apoyar la consecución de este derecho. En la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana 2015 y el Plan Estatal de Vivienda 2013-2016 se establecen algunas de las bases de esta garantía.

En ellas se contempla como uno de sus e objetivos la mejora de la calidad edificatoria, sustentada en tres pilares básicos: la conservación, la eficiencia energética y la accesibilidad. De esta manera la accesibilidad en los edificios de viviendas se reconoce como un derecho básico para los Ciudadanos.

CARRERA DE OBSTACULOS HASTA EL ASCENSOR

Aunque muchos edificios disponen de ascensor es bastante habitual que en el tramo entre el ascensor y la salida a la calle se interpongan unos escalones, molestos para muchos vecinos pero insalvables para una persona mayor o en silla de ruedas.


ESCALONES IMPOSIBLES

En la actualidad, la obra más frecuente de eliminación de barreras arquitectónicas en las comunidades de vecinos consiste en suprimir el desnivel. Las soluciones que se suelen barajar son bajar el ascensor a cota cero, construir una rampa, instalar un elevador vertical o una plataforma salva escaleras. La comunidad pide varios presupuestos y una vez elegido el que se considera idóneo, solicita ayuda financiera (si la hay) al ayuntamiento, a la comunidad autónoma o a ambos.

Para optar a una subvención ha de presentarse el proyecto con dirección facultativa, licencias y generalmente tres presupuestos, indicando cuál de ellos se ha elegido (sino es el más barato pueden pedir que se justifique por ejemplo, porque se tiene preferencia por la empresa de mantenimiento de los ascensores). Una vez concedida la subvención, suele entregarse una parte del importe al principio de la obra y el resto, al final, aunque puede pasar más de un año hasta que se recibe por completo.

Infórmese en su ayuntamiento y comunidad autónoma sobre la fecha que se van a convocar las subvenciones, normalmente una vez al año. Se pueden sumar las ayudas de las dos administraciones y conseguir así sufragar alrededor del 80% del coste total de la obra. Pero tenga en cuenta este consejo: no lo fíe todo a las ayudas. No sería la primera vez que una comunidad autónoma suspende de golpe las ayudas concedidas aduciendo que no tiene mas fondos disponibles.

SOLUCIONES PARA VARIOS PRESUPUESTOS

La rampa debe ser la primera solución que se aborde. Si no es posible, se trataría de instalar un elevador vertical y, en su defecto, una plataforma. La silla salva escaleras sirve como remedio en el interior de un hogar, no tanto de un edificio.

Rampa

No todos los portales tienen espacio para hacer la rampa con el grado de inclinación necesario (10% como máximo entramos de hasta 3m). En la actualidad, la Administración es exigente con el cumplimiento de este criterio.

Precio: solución sencilla y barata cuando no hay que hacer mucha obra.

Elevador vertical

Si el ascensor no puede bajar más, que sea el suelo el que se eleve. Los elevadores verticales no necesitan cuadro de máquinas ni foso (aunque hay que hacer obra) y son cómodos para los usuarios de sillas de ruedas.

Precio: oscila entre 10.000 y 15.000 euros, más otros 600 anuales de mantenimiento.

Plataforma salva escaleras

La instalación de los monta sillas diagonales suele requerir hacer obra (suelo a ras, acometida eléctrica, cambiar puerta del portal, etc.)

Precio: en total puede costar de 7.000 a 14.000 euros, a los que hay que sumar unos 600 euros anuales de mantenimiento (como un ascensor)

Silla salva escaleras

Es un asiento que través de un circula rad. Los usuarios de sillas de ruedas no lo pueden utilizar, por lo que no es un dispositivo efectivo para eliminar barreras (no dan subvenciones para su instalación). Pero a veces es la única solución posible.

Precio: a partir de 4.000 euros

  

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